|
LA EDUCACIÓN
EN “LO TEATRAL”.
UNA NECESIDAD
Hace
algunos años en un
manifiesto del día
mundial del teatro el dramaturgo
Iakovos Kampanellis exponía
cierta idea sobre el hecho
teatral en el que venía
a decir que el teatro nunca
dejaría de existir
porque el público nunca
permitiría que ello
ocurriese. ¡Por fin
una idea optimista!
Argumentaba
el dramaturgo que el teatro
antes de ser un fenómeno
social fue, por encima de
todo, un fenómeno natural,
debido a la necesidad del
hombre de crear y recrear
sus propias representaciones,
incluidas las mentales. La
necesidad haría del
teatro un acontecimiento imperecedero.
Desde
hace años vengo alternando
la labor actoral, la dramatúrgica
y la docente, además
de algunas incursiones en
la dirección escénica;
unas se nutren de las otras
y difícilmente podrían
desarrollarse independientemente
sin que adoleciesen de cierto
grado de valía.
Si
bien comencé en el
terreno de la actuación,
al día de hoy todas
estas labores ocupan el mismo
plano de importancia: las
conclusiones de un ejercicio
docente son probadas sobre
el papel, un reto interpretativo
sirve para la dirección
de actores.
Al
cabo de los años de
ejercer mi profesión
y de pensar en el teatro teatralmente,
he ido sistematizando este
proceso práctico y
teórico en torno al
arte de la escena, motivado
por una absoluta creencia
en lo necesario del teatro.
Cabe
distinguir en esta necesidad
dos motivaciones: egoísta
una, otra altruista, y, como
en las labores a las que anteriormente
me refería, estas dos
motivaciones no se dan separadamente.
De
manera que según voy
buscando y dando respuesta
a los innumerables porqués
de mi profesión para
provecho propio, tanto más
deseo transmitir esta búsqueda-respuesta
para provecho de otros, persuadido
por la creencia en la absoluta
necesidad del entrenamiento
escénico. |